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viernes, 29 de octubre de 2010

con el puño en alto y bien cerrado

Hoy perdemos  todos un poco.

Los pilares del movimiento sindicalista se tambalean, hoy muchos obreros lloramos su ausencia; no se fue un grande, sino el más grande.

Los catorce años de cárcel y campos de concentración no pudieron doblegarte, y sin embargo ese puto alzheimer, se llevo tu memoria primero y tu vida luego.


Para consuelo de todos nos queda saber que la mejor inmortalidad de un hombre es la obra que deja tras de sí y en este caso su obra está mas viva y vigente que nunca.

Esa llama que prendió de tú conciencia hace ya tantos años y que de forma clandestina fue creciendo como fuerza imparable, hasta hacer que en el día de hoy, el día de tu entierro como republicano declarado y con tu mítico jersey rojo, han pasado por delante de tu féretro, dirigentes sindicales, comunistas, socialistas, de derechas, de izquierdas, algún dirigente patronal y hasta el hijo de un rey y que si nadie lo remedia, será  rey también el día de mañana. Todos han querido despedirse del gran sindicalista del sempiterno jersey de cuello alto.

Tú, que convocaste la primera huelga general de la democracia, te has ido, casualidades de la vida, justo un mes después de la ultima huelga general convocada en este, como diría Forges, País de Romerales, hoy que hace justo un mes de la muerte de mi padre.
Marcelino, ¡¡camarada!! me despido de ti, no con un adiós de mano abierta, sino con mi puño en alto y bien cerrado.
Hasta siempre camarada!!!!

PD:Si te cruzas con mi padre, invitale a jugar a las cartas, siempre fue muy bueno en parejas de ronda, además de un gran conversador, muy buen tipo y afiliado por supuesto.

3 comentarios:

norah dijo...

Una gran persona este hombre...ahora a mirar hacia delante para que esté donde esté se sienta orgulloso de la evolución de los que le seguimos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Se nos mueren los históricos... los buenos...

Saludos y un abrazo.

leamsi dijo...

creo que es obligación nuestra ahora más que nunca, que todos los que formamos parte de la estructura que el levantó, trabajemos en base a sus principios eticos y morales.