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sábado, 18 de septiembre de 2010

TARDE DE TERTULIA...NOCHE DE VIGILIA

(foto de google)
Tarde de tertulia política en el trabajo, frente a un café vamos realizando un exhaustivo análisis de la situación socio-laboral de este país y aunque el panorama que vamos dibujando bajo nuestro argumentario político no es muy halagüeño, me gusta lo que hago y siento que me ayuda a crecer como persona, el poder escuchar diferentes puntos de vista de una misma situación y poder compartir los mios con personas tan diferentes y tan iguales como las que estamos sentados en la tertulia. De pronto suena el teléfono y es mi hermana, al ver el numero en la pantalla, creo saber que ocurre,  descuelgo y le pregunto: ¿qué le pasa a Papa? (el hombre esta viviendo de prestado desde hace 4 navidades que  le dio un gran infarto al corazón) estamos acostumbrados a uno o dos sustos al mes, así que eso era lo que esperaba, entonces me dice, con voz llorosa, no, es mama, estamos en urgencias, los médicos dicen que parece un infarto.
Me despido con urgencia de los compañeros alegando un problemilla familiar y salgo corriendo a por el coche, llego al centro de salud y veo la ambulancia del 061 con las luces encendidas en la puerta, entro pregunto por la enferma y me pasan a la sala de reanimación donde varios médicos y enfermeras la rodean, en una actividad frenética que recuerda a las hormigas frente a un trozo de bizcocho caído, mi padre y mi hermana arrinconados en un extremo del cuarto y una enfermera nos pide que abandonemos la estancia, así lo hacemos, sin rechistar, entendemos que necesitan hacer su trabajo con tranquilidad e intimidad, salimos al pasillo que hace las veces de sala de espera, y lo encontramos ocupado por varias madres con cara de preocupación y  con sus hijos en brazos, todas con diarreas y vómitos de los críos, que parece que se ponen malos por empatía,¡¡¡ si Manolito vomita, yo también mami!!!!
Al final salen los médicos del 061 y yo decido ir con ellos en la ambulancia, el camino no es largo y a esa velocidad, menos, pero con las sirenas y con la tensión del momento, se me antoja interminable, llegamos al hospital y directamente a reanimación donde otra vez el "hormiguero " se pone en marcha y la inundan de cables tubos, etc...
Me llaman y he de firmar varios consentimientos de pruebas, la doctora me dice con claridad meridiana que la ven mal, algo que por cierto yo agradezco, la sinceridad, es una virtud y en estos casos más, después de los primeros momentos de confusión y cuando llega mi hermana, comienza esa calma tensa, que solo se respira en las salas de urgencias, cuando por un lado estás deseando que te llamen y por otro cuando lo hacen estás muerto de miedo porque no quieres que sean malas noticias,las caras en la sala de espera son similares, mezcla de sueño, cansancio, dolor en algunos enfermos (los más leves) que esperan pacientemente su tuno, todo es gris y silencioso, en una de esas largas e incomodas esperas entre prueba y prueba se escuchó un coche en la calle pitando, asomé mis naricitas para ver lo que ocurría, como buen cotilla que soy, y era una familia gitana, con una mujer mayor con bastante mala cara, todo sea dicho de paso.
Uno a uno fueron cumpliendose todos los estereotipos, ropa negra, moños, uno con un bastón y sombrerillo, por lo menos 7 en un coche de 5 plazas, y detrás de este otros 4 coches más y una "fregoneta"
de los coches fueron bajando hasta un total de 30 familiares con carritos de niños, críos de todas las edades y varias abuelas, todos llorando muy afectados entre todos los allí desplazados del clan familiar deberían portar varios kilos de oro en pulseras, pendientes, cadenas, anillos y demás alajas, a los quince minutos de estar allí debieron pensar que las penas con pan son menos penas, así que una de ellos fue al coche y trajo una bolsa con pan y embutido, y se pusieron a comer, en la sala de espera no sin antes ofrecer ""¿ustées gustan?"
a lo que casi al unísono respondimos todos los allí presentes:No gracias, buen provecho!! después de la cena llego la hora de la siesta, eran ya casi las tres de la mañana cuando a mi madre le dieron el ingreso definitivo en planta y me subí a la habitación con ella dejando  atrás el campamento improvisado, justo cuando me iba hacia el ascensor que me subiría  a la habitación escuché dentro de la sala: "richallll ´state quieto y duermete, un poquico jomio!!! se cerraron las puertas del ascensor a la vez que se dibujaba una sonrisa en mi cara

Horas más tarde en el silencio de la madrugada y mientras vigilaba el suero de mi madre me puse a pensar que aunque cumplian a la perfección con todos los estereotipos habidos y por haber aquella familia eran una piña en el dolor y supongo que también en  la alegría, ellos estaban todos allí compartiendo el sufrimiento, y yo estaba solo a los pies de la cama de madre, quizás por ser modernos estemos perdiendo valores de la familia clásica, como el respeto a los mayores, etc...

5 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Hay piñas que se hacen más fuertes, cuanto más grandes son las adversidades...

Saludos y un abrazo.

leamsi dijo...

gran verdad amigo
salu2

El antifaz dijo...

Que bueno. Normalmente solo se critica a los gitanos en los hospitales. No nos paramos a pensar donde esta lo bueno de que haya tanta gente.
Me gusto, de verdad.

Saludos.

leamsi dijo...

no traté de hacer una valoración, sino un relato más o menos pormenorizado de lo alli ocurrido y solo al final me puse a pensar en voz alta y lo dejé por escrito.
estoy muy feliz de que se haya entendido lo que pretendia y de que os haya gustado.
Gracias

Norah dijo...

Yo siempre he opinado que hay mucho que aprender de cualquiera y yo (que convivo a diario con gitanos) aprendo mucho de ellos, esa es una de las lecciones: la fraternidad.
Como está tu madre? Ojalá que bien
Un beso