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jueves, 23 de septiembre de 2010

SOLO VALORAMOS LAS COSAS CUANDO LAS PERDEMOS...

(foto de google)
Es curioso, dicen que para saber como se quiere a un hijo hay que tenerlo, en cambio para saber lo mucho que se quiere a un padre hay que estar apunto de perderlo, me explico( y para ello tendré que remontarme varios años atrás).
Mi padre,  siempre que hablaba de su padre que murió cuando yo tenía 8 años o de su madre que murió cuando yo tenía 13 años, se le hacía un nudo en la garganta que le quebraba la voz y los ojos se le inundaban con un velo de lágrimas que como "buen hombretón" trataba de tragarse, a veces con éxito y a veces no. Yo siempre pensaba:"coño debían de ser buenísimos"por que yo con mi padre por esa época no hacía mas que discutir, parecía que hablabamos idiomas distintos,(como buen hijo que busca su sitio en el mundo y se revela contra todo orden establecido)
Pero mira tú por donde esa situación cambió radicalmente hace 4 años cuando en un día frió con sol de invierno del mes de diciembre salió temprano de casa y se fue a la sierra con un amigo a buscar "níscalos" y se encontró un infarto masivo de corazón, que sino llega a ser por la intervención del helicóptero del 061 hoy  por hoy estaría escribiendo esta entrada en el blog en términos mucho más tristes.
Lo cierto es que desde entonces mi padre pasó a ser algo frágil, enfermo, que yo tenía que mimar y cuidar con la ayuda sobre todo de mi madre y mi hermana. Se aparcaron las interminables discusiones de política, en las que el me llamaba revolucionario idealista y yo lo calificaba de retrogrado inmovilista. Empecé a disfrutar de mi padre de otra forma, como he dicho antes, de eso hace ya más de cuatro años que han pasado muy deprisa, con idas y venidas al hospital, días en la UCI, noches en sillas de salas de espera y siempre con mi madre como faro-guia, como punto de apoyo sobre el que todos hacíamos palanca para levantar las caídas de nuestro pequeño mundo y ahora de repente la cosa cambia, el punto de apoyo se hunde y entre todos debemos sacarlo a flote, por suerte parece que vamos saliendo adelante y aunque con alguna limitación la mujer podrá seguir con su vida,eso sí, con mucha más calma.
En aquellos días ya lejanos de diciembre de hace 4 años me dí cuenta de lo mucho que quería a mi padre, en esta última semana me he dado cuenta de lo mucho que quiero y necesito a mi madre.
"SOLO VALORAMOS LAS COSAS CUANDO LAS PERDEMOS...O ESTAMOS A PUNTO DE PERDERLAS"

2 comentarios:

Nómada planetario dijo...

El choque generacional es inevitable, cada vez se agudiza más, aunque al final terminamos pensando que no todo es como queremos verlo.
Saludos.

leamsi dijo...

llevas mucha razón Nómada, espero verte más por aquí y demomento te debo una visita..."a vuela pluma"
nos leemos
salu2