Sin que pase demasiado tiempo nos veremos despedidos por 2 duros, sin saber si tendremos o no jornadas de trabajo más o menos estables con las que poder conciliar vida laboral y familiar, con miedo a caer enfermos ya que si lo hacemos podemos terminar despedidos por absentistas, etc...
Y lo que es peor, jubilándonos con 67 años y con pensiones más bajas que las actuales de nuestros mayores.
Lo que resulta realmente triste es que la clase trabajadora, no solo la española, sino la europea en general, ve como unos políticos ineptos buscan como única salida a la crisis( que generaron los bancos con su avaricia sin limites) los recortes sociales y los pasos atrás en conquistas del estado del bienestar, que han costado varias décadas conseguir y que con la excusa de la crisis en unos meses van a destruir.
Ahora bien, lo que ocurre en Francia, nos hace pensar a los soñadores, a los que no vivimos el Mayo Francés, porque nacimos más tarde, pero que no somos parte de la generación X, ni de la generación NI-NI, los que trabajamos a diario (aunque estemos cuestionados) para buscar otro mundo posible, que los sueños pueden mantenerse firmes si se aviva la llama. En este país, no son los sindicatos solos los que plantean la lucha, en la reivindicación están todos los trabajadores, la cultura, los universitarios y en general un país entero en pie que grita que no quieren pasos atrás en el estado del bienestar, para mi, modelos de movilización social como el francés son la última luz de esperanza.,
Al final estoy seguro que el resultado será muy distinto en Francia del obtenido en España, y habrá quien se pregunte que porqué nosotros hemos puesto más carne en el asador para salir peor parados de toda esta historia de la crisis y la respuesta no será otra que, por la ausencia total de conciencia de clase en un país donde ahora está de moda hablar mal de los únicos que pueden plantar cara a este desastre y como esta de moda lo hacemos sin pensar que con esa actitud solo nos estamos debilitando como colectivo, estamos ayudando a derribar el último muro de defensa del modelo social que tenemos en Europa.
